Qué importante es dejar atrás lo que nos impide avanzar en nuestras vidas! Fijar nuestros ojos en una meta y avanzar hasta su consecución y sobre todo sentir desde ya la sensación de satisfacción y plena alegría en el presente por el logro alcanzado en el futuro.
Ah, qué bella es la vida y cómo se manifiesta a nuestro alrededor mostrándonos el caudal infinito de posibilidades! Fundamental es abrir los ojos, mirar hacia dentro y descubrir en nuestro mundo interior esa llama que nos avisa sin espacio para dudas, de si lo que somos, hacemos y tenemos es nuestra pasión realmente. Esa llama refulgente que vemos en los ojos de PERSONAS TRIUNFADORAS cuando hablan de sus nuevas y atrevidas ideas, de sus esperanzas y de la certeza de las realidades que no se ven.
Cuáles son nuestras metas actualmente? A nivel individual, familiar, profesional, social, ingresos, espiritual...? A dónde nos dirigimos? La mayoría de nosotros/as sabe lo que quiere, incluso hemos vislumbrado los cómo para alcanzarlas, sin embargo hacemos fijación tan a menudo con los obstáculos (nuestras creencias limitantes, nuestros pensamientos o conversaciones interiores negativas y en la respuesta de nuestro cuerpo a estas ideas) que estos terminan por imponerse.
Con ellos nuestras metas e intenciones se vuelven difusas, puros espejismos en el horizonte. Acabamos tristes lamiéndonos las heridas y culpándonos en el mejor de los casos o culpando a otros de lo que no logramos. La META si nos fijáramos más en ella, si nos dejáramos envolver por la emoción del triunfo, la luz crecería dentro y avanzaríamos...Una meta alcanzada nos conducirá al logro de otras...la experiencia vivida nos llevará a ir por más con la confianza en nuestro potencial.
Les invito entonces a revisar nuestra LISTA DE METAS PERSONALES (LMP). Si aún no la tienen, comiencen por ahí, creando la suya propia (yo tengo una lista por el momento de 55 metas para los próximos 10 años y les cuento que feliz, ya he alcanzado algunas). Luego añádanle imágenes que les ayude a asociarse con sus metas y revísenlas/mediten en ellas una vez a la semana o con más frecuencia. Esto no tiene un costo mayor, además si no les satisface una meta pueden cambiarla por otra. Lo más importante es ponernos en camino, avanzar, con ello descubriremos que los lamentos comienzan a desaparecer uno a uno y el Universo de oportunidades a ampliarse. Creo que vale la pena.
Ernesto D
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