Ahora mismo en algún lugar del mundo hay alguien pensando en nosotros, extrañándonos, deseando estar a nuestro lado. Alguien en algún lugar cercano o lejano está hablando de nosotros con orgullo, con pasión, con alegría. En algún rincón del universo hay alguien esperando por nosotros, con los brazos abiertos, la sonrisa franca y el brillo en la mirada.
Ahora mismo en alguna plaza alguien suspira por nosotros, alguien toma el café deseando tomarlo en la misma mesa con nosotros, deseando estrechar nuestras manos y cantarnos al oído alguna canción.
Aunque lo dudemos, siempre habrá alguien. Alguien que confiará en nosotros, que nos dará su apoyo incondicionalmente, alguien dispuesto a poner su hombro para nuestras descargas emocionales, alguien deseoso de tomar consigo los riesgos que hemos asumido. Habrá alguien en este instante que esté escribiendo nuestro nombre en las paredes, sobre un trozo de papel, sobre las arenas de alguna playa escondida. Alguien con nuestras mismas ilusiones, ausencias, búsquedas, decepciones.
Sucede en este justo momento. Estoy seguro que después de leer estas líneas, seremos cada uno de alguna manera ese Alguien. Pensaremos, extrañaremos, desearemos, esperaremos, hablaremos, suspiraremos. Será intensa la energía y el bien querido, será inmensa la bendición que cubrirá a las almas expectantes, que como nos, muchas veces sufren la soledad y el sin sentido de la vida.
Ocurre ahora y así será siempre. ¿Para qué seguir pensando e insistir en decir que a nadie importamos? No estamos solos. A partir de este instante podemos ser ese Alguien que otros necesitan, ese Alguien que necesitamos a nuestro lado. Ojalá que el miedo no nos impida entonces, expresarnos el amor que es la esencia nuestra y las ganas de ser cada día, cada instante, cada vez, ese Alguien. Creo que vale la pena.
Ernesto D